Las cifras no mienten, 500 muertos, 2000 heridos, se mire por donde se mire ha sido una catástrofe, y podía haber sido aun peor, si el terremoto hubiera sido de onda corta en lugar de ser de onda larga, las cifras pudieran haber sido mucho mayores.
El Sur necesita ayuda, y de nuevo el pueblo peruano, ha vuelto a demostrar que cuando se le pone a prueba, saca 20, la manera en que Lima se ha volcado con sus hermanos del Sur, como la población sigue haciendo lo posible e imposible para que sus vecinos recuperen la “normalidad”, vuelve a darnos una lección, y le vuelve a decir al mundo que el pueblo peruano es aguerrido, acostumbrado a sufrir, tiene recursos para salir adelante, y cuando es preciso, tras caer, se levanta, con la cabeza alta, y se pregunta ¿por donde comienzo a ayudar?, ese es el verdadero espíritu de un pueblo unido, mucho deben aprender sus representantes, mucho les han enseñado estos días todos sus representados, el pueblo peruano esta sacando un 20, los representares del pueblo, aun esta por verse.
No es momento aún de buscar responsables, ni de “tirar dedo”, no, aún no, ya habrá tiempo para ello, es momento de seguirse dando, de seguirse entregando en cuerpo y alma con los más afectados de todos, de seguirles enviando el mensaje “no os olvidamos, estamos aquí, con vosotros y estamos haciendo todo lo que podemos, para que estéis bien, todo se arreglara, con la fuerza de voluntad de todos, como siempre se ha hecho, nunca hemos necesitado a los políticos que solo se acuerdan de nosotros cuando pasa algo así, en estos momentos sabes que solo puedes contar con el pueblo, con tu vecino, con tu familiar, con tu amigo…y ellos no te fallan”
Como digo, ya habrá tiempo de depurar responsables, de dejar salir la ira, y la rabia, de preguntarle a mucha gente ¿Dónde estaban cuando nosotros sufríamos?, aun no es momento del reproche, para eso hay muchos días y los damnificados necesitan ayuda YA.
Es de admirar y agradecer la solidaridad de las naciones vecinas y no tan vecinas, siempre demostrando que el ser humano, cuando ocurre una desgracia como esta, es solo uno, da igual su color su credo o su zona de nacimiento, si algo nos une a todos son las desgracias, si algo eleva el espíritu del ser humano hasta hacerlo merecedor de ese calificativo, son los desastres, es triste a veces decirlo de esta manera, pero es así. Todo lo demás queda en un segundo plano,todo lo demás no importa.
Solo quisiera acabar realizando una acotación, desde esta tribuna electrónica, desde este lugar del ciberespacio, solo un comentario para aquellos empresarios de transporte terrestre que aprovecharon la ocasión para subir los pasajes, hablando en perfecto castellano y como decimos en mi tierra son ustedes unos GRANDISIMOS HIJOS DE
Leopoldo José Pila Brieva



1 comentarios:
Totalmente de acuerdo en separar la paja del trigo. Por un lado el ciudadano comun y corriente, solidario con el que sufre y, de otro lado, el político ladino, preocupado unicamente por su imagen y con absoluta falta de escrupulos para salir a mentir descaradamente frente a los medios de prensa. Ya la historia los irá juzgando oportunamente.
De otro lado, igual o mas de repugnante la indolencia de los mercenarios del transporte (que incluye a Soyuz, principal empresa que cubre la ruta al Sur y propiedad de un connotado aprista que viene aprovechando su ligazón con miembros del gobierno para adjudicarse nuevas rutas donde seguir explotando a los usuarios) quienes mas que duplicaron la tarifa a los sufridos familiares que iban en pos de ayudar a sus heridos y sepultar a sus muertos.
Otro tanto a los inescrupulosos comerciantes que triplicaron el precio de productos basicos, sin tener en cuenta el dolor y sufrimiento de niños y ancianos.
Igualmente a los jovenzuelos lumpen y delincuentes que aprovechandose de la desgracia ajena saquearon mercados, negocios y casas, y que, segun reportes periodísticos vendrían asaltando a los pasajeros de omnibus y automoviles en la ruta. Puede entenderse la desesperación de la gente frente a la ineptitud de los gobiernos en organizar la ayuda, pero nada justifica ensañarse con sus vecinos que están sufriendo esta desgracia de la naturaleza. Realmente provoca verguenza ajena, y por nuestro lado, pedimos disculpas publicas a la comunidad por estos despropósitos que de ninguna manera avalamos los ciudadanos del Peru.
Gracias por la ayuda material, espiritual y moral tanto de peruanos como de ciudadanos de bien del mundo. Estos gestos comprometen la gratitud de los peruanos por siempre.
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