Algunos todavia esperamos que El Perú se independice de verdad

sábado 11 de agosto de 2007

La mesa bien vale una ideología.


Cuando para acceder al trono, quien se convertiría en Enrique V de Francia, a la sazón de religión calvinista, se convirtió al cristianismo, pronuncio la frase “Paris bien vale una misa”, con lo cual quería decir que, en un movimiento de, por aquel entonces realismo político, había, tras infructuosos esfuerzos bélicos por hacerse con el trono de Francia, mediante un movimiento político, accedido al mismo. Él en su fuero interno seguiría siendo calvinista, pero para la palestra, era católico, que era lo que demandaba la población francesa.

Seguramente el lector se pregunte a que viene esta pequeña reseña histórica, pues bien, nunca ha venido tan a mano el ejemplo de vender los principios religiosos, morales o incluso políticos para alcanzar un objetivo personal, ya que algo muy parecido ha ocurrido en la tan traída y llevada mesa directiva del congreso en esta legislatura.

Para hacer frente a la opción del oficialismo, se presento una candidatura “multipartidaria”, siempre que aceptemos que “multipartidario” quiere decir de dos partidos, en este caso no solo se ha adoptado una nueva ideología, sino que se han vendido amigos, traicionado lealtades y dejado ideales en un segundo plano, todo en aras del poder y las ambiciones personales.

Que el APRA pacte con partidos de uno u otro signo político, incluso con tránsfugas y personajes que solo usaron sus respectivos partidos políticos como trampolín de lanzamiento al congreso y una vez alcanzado este objetivo los abandonasen como barco que se hunde, no es de extrañar, al fin y al cabo, aunque solo sea en teoría, el partido Aprista es de centro izquierda, es decir, tiene una mejor posición para el logro de acuerdos tanto con la derecha como con la izquierda.

Lo que llama mucho más la atención es que la “alianza” Unidad Nacional, haya pactado con el partido nacionalista peruano, para intentar alcanzar la presidencia de la mesa directiva, contra todo pronostico, todo sentido común, y todo uso de racionalidad.
Decir que las agendas de ambos partidos se parecen, o que puede haber consenso entre ambos es como decir que el agua y el aceite se mezclan, o que las ovejas vuelan, tome usted el ejemplo que mejor le convenga.

El ansia de poder del congresista Javier Bedoya, quien en muchos casos parece creer que por llevar la sangre que lleva, es decir, por la gracia divina de los reyes medievales, esta destinado a hacer y deshacer, o a llegar a lo mas alto, le ha llevado, y junto con el al resto de su “alianza”, prácticamente a un punto de quiebre.
Si esto fuese una elección papal, prácticamente se le podría acusar se simonía, y excomulgar directamente.
Para intentar alcanzar una posición de poder, para poder mirar al resto de los mortales por encima del hombro y demostrarse a si mismo, ya que al resto nos tiene mas que demostrado que no es ni será una décima parte de la sombra de su augusto padre, ha vendido la ideología del PPC como partido, la unidad de la alianza como tal y si hubiera podido hasta su mismo alma, y pactado con el partido nacionalista del Perú, que poco menos debe ser, para el resto de los miembros de la bancada de su grupo parlamentario, como pactar con el diablo.
Que Unidad Nacional, o mejor dicho que el señor Bedoya pacte con el partido nacionalista, es decir, con un grupúsculo de individuos ansiosos de poder, sin mas cohesión que la que tímidamente y con cada vez menor intensidad impone un aprendiz de dictador como es Ollanta Humala, sin un ideario, o mas bien con un ideario de los años 70, mas próximo a las dictaduras militares y al aislacionismo comunista de antes de la perestroika, con una idea anticuada del modelo económico, por no decir, del modelo social, y con una concepción de la política mas próxima a los revolucionarios que a los políticos. Un partido que no vacila en utilizar la fuerza tanto en el propio congreso, recordemos el bochornoso “incidente” de las parlamentarias de este grupo político entrando a patadas en el congreso cuando se aprobó el TLC, como cuando cree que un gobierno no es legitimo porque las encuestas, en las que su líder, Ollanta Humala, ha dicho hasta la saciedad no creer, no le dan la suficiente aprobación.

Así las cosas, ahora el señor Bedoya se ha quedado sin soga y sin cabra, no logro la mesa directiva, y la logrado dividir aun mas si cabe a su propia bancada, por no decir que ahora tendrá que buscar su ideología, que en algún lugar del camino se ha quedado, tal vez deba darse un paseo por la “Cachina”, donde se suelen encontrar cosas que se “extravían”, o entregar el recibo en la casa de empeños donde la vendió, aunque, viendo el valor que le da a sus convicciones políticas, creo que lo mas probable es que la ideología del señor Bedoya este desamparada en algún vertedero municipal, esperando que alguien la adopte y la de el trato que siempre se mereció y del que nunca fue objeto.

“La mesa bien vale una ideología” señor Bedoya, ¿o no?




Leopoldo José Pila Brieva